Masaje con piedras calientes equilibrante

Mujer recibiendo masaje en los hombros mientras tiene colocadas piedras volcánicas calientes sobre la columna.

En nuestro artículo acerca de los tipos de masaje relajantes, mencionamos la terapia geotermal o el masaje con piedras calientes y frías.

A pesar de que principalmente sea buscado simplemente para relajación o para limpiar la piel, este tratamiento regula tu energía corporal y ayuda a ciertos malestares físicos internos.

En esta entrada descubrirás qué piedras se usan en la terapia, las técnicas con las que se pueden aplicar y cuáles son los diferentes beneficios que te ofrece el masaje con piedras calientes.

¿En qué consiste el masaje con piedras calientes?

La terapia geotermal viene siendo usada por siglos en China, en la medicina ajurveda, los baños romanos y hasta por tribus nativo americanas, como en el Lomi Lomi hawaiano.

Desde estos tiempos, se hacía el masaje con piedras volcánicas lisas o con propiedades minerales especiales que pueden conservar el calor, que ayuda a aliviar dolores e inflamaciones por tensión.

Rocas como el basalto u obsidiana (oscuras y densas), que son ricas en magnesio y hierro, se suavizan y redondean para poder colocarlas, presionarlas o deslizarlas sobre la piel.

Hay más de 60 tipos diferentes de piedras para terapia que pueden utilizarse.

La ventaja que proveen las piedras termales es que liberan el calor lentamente.

Variedad de tamaños de piedras y rodillos de jade para aplicar durante una terapia geotermal.

El secreto detrás del masaje con piedras calientes es que estas se colocan sobre distintos puntos energéticos corporales para balancear y activar el flujo energético.

Esto, como ya sabrás, tiene impactos a beneficios de diferentes funciones internas de tu organismo, además de que el calor ayuda a desintoxicar tu piel.

Pero el masaje no termina en la colocación de las piedras en puntos clave.

¿Cómo es una sesión de masaje con piedras calientes?

Todo comienza con la colocación de las piedras mientras te acuestas boca arriba, desde los pies, subiendo por las piernas, el torso, las manos y brazos, hasta el rostro.

El masaje con piedras calientes solo se aplica sobre masas musculares, evitando articulaciones y zonas de hueso prominentes, como los tobillos, por ejemplo.

Una vez calentado el cuerpo, el terapeuta presiona las piedras sobre los puntos donde están colocados, regulando la fuerza según se necesite.

Mujer acostada boca abajo con piedras calientes en sus palmas y espalda mientras la terapeuta presiona en cada piedra a la vez para tratar la columna.

Luego, deberás acostarte boca abajo y de nuevo se colocarán piedras de pies a cabeza; aquí se colocan las más importantes, sobre la columna vertebral.

Estos puntos de la columna ayudan a tu balance y tienen un gran impacto en el sistema nervioso.

El masajista también puede aplicar un masaje con las manos simultáneamente o utilizar las piedras o rodillos de piedra para amasar partes del cuerpo profundamente.

Esta dinámica es especialmente útil para casos en que se necesite realizar descontracturaciones, pero también brinda otros beneficios físicos.

De igual manera, se suele siempre terminar con un masaje manual al terminar el tratamiento con las piedras para terminar de relajar el cuerpo.

Al pensar en un masaje geotermal, lo que se suele pensar es que una terapia que solo consiste en un masaje con piedras calientes, cuando la verdad también se pueden emplear piedras frías.

¿Cómo funciona esto?

Rocas como el mármol, que mantienen temperaturas heladas, ayudan a crear un efecto de contraste en el cuerpo similar a lo que explicamos acerca del baño turco en nuestro artículo sobre Agua y Masaje.

Recapitulando brevemente, la termoterapia (calor) aumenta el flujo sanguíneo, aumentando la oxigenación y el flujo de nutrientes.

La crioterapia (frío) disminuye el flujo sanguíneo (ayuda al drenaje linfático y vascular), es antiinflamatoria y reduce edemas y dolores.

Terapeuta realizando amasamientos y fricciones con piedras de cuarzo para reducir la celulitis en el musla de una clienta.
Tratamiento de baño herbal para pies combinado con la terapia geotermal. La masajista realiza roces en la pierna de la clienta, que tiene piedras de obsidiana colocadas entre cada dedo del pie

El alternar la colocación de rocas calientes con rocas frías sobre el cuerpo es un método efectivo para tratar dolores e inflamaciones de músculos y articulaciones por malestares crónicos.

En el masaje con piedras frías, la temperatura de las piedras puede bajar hasta -8°C, mientras las calientes nunca pueden exceder los 50°C.

Beneficios y razones para hacerte un masaje con piedras calientes

A pesar de sus beneficios físicos, este masaje con piedras calientes antiestrés es más buscado justamente como relajante.

Es bastante atractivo por la variedad de piedras minerales que se pueden utilizar, como su combinación con aceites de aromaterapia.

Masaje de pecho y rostro con piedras estáticas y un rodillo de cuarzo siendo deslizado sobre la frente de una paciente durante. La clienta tiene una piedra entre las cejas y tres colocadas sobre cada clavícula y la base del cuello.

El masaje con piedras calientes o de contrastes estático también es muy solicitado para contextos románticos, ya que hay menor intervención por parte de los terapeutas.

A continuación, te compartimos los beneficios físicos y emocionales que ofrece el masaje geotermal:

  • Reduce dolores crónicos, como migrañas y dolores menstruales, así como molestias articulares (como artritis) y el síndrome del túnel carpiano, entre otros.
  • Alivia tensiones mentales y físicas, ayudando a regular la respiración y el sueño.
  • Equilibra el sistema neurológico y el flujo energético (especialmente con las piedras para la columna vertebral).
  • Elimina toxinas e impurezas de la piel y a nivel linfático. (Se recomienda beber agua e infusiones previo a la sesión para facilitar su eliminación.)
  • Mejora el metabolismo de los órganos internos.
  • Es nutritiva según los minerales de las piedras utilizadas.
  • Revitaliza, oxigena e ilumina la piel, además de reafirmar los tejidos y dejar la piel tersa.
Masajista deslizando piedras de jade sobre el mentón y las mejillas de una cliente durante un facial con piedras.

Contraindicaciones

Es mejor evitar el masaje con piedras calientes y/o frías si padeces de enfermedades circulatorias de la presión o cardiacas, hemorragias, plaquetas bajas o si tomas anticoagulantes.

Recuerda que si tienes alguna condición severa en la piel, quemaduras o heridas abiertas, no puedes recibir masajes.

Si tienes osteoporosis, fracturas, esclerosis múltiple, epilepsia, diabetes o has pasado por una cirugía en las últimas seis semanas, es mejor que evites recibir terapias manuales.

Los esguinces o golpes recientes solo se deben tratar con temperaturas frías y es mejor hacerlo de otra manera y no con el masaje con piedras.

Recuerda consultar con tu médico e informar a tu masajista de cualquier condición o alergias que puedas padecer para evitar efectos secundarios o daños.

Mujer de la tercera edad con una hilera de piedras pequeñas de obsidiana colocadas a cada lado de su columna para aliviar malestares de la espalda.

Conclusión

El masaje con piedras calientes es simultáneamente simple y especializado.

La importancia de la colocación correcta de cada roca, la regulación de sus temperaturas y saber realizar presiones y amasamientos con ellas requiere de experiencia y conocimientos.

Ya sea que busques pasar un rato placentero y relajante o quieras aliviar síntomas de poca complejidad, el masaje con piedras calientes es una experiencia que debes probar alguna vez.

¡Mejor aún si reservas para una sesión con la Técnica de Contrastes!

Anímate a buscar un centro de masaje en Madrid que ofrezca una variedad de piedras, aromaterapia y masajes manuales que puedan combinar con este tratamiento para sacarle mayor provecho.

No olvides compartir este artículo en tu muro de Facebook para que tus contactos se enteren de los beneficios del masaje con piedras calientes.

Masajista realizando presiones con piedras de obsidiana para descontracturar la espalda alta y los hombros de una clienta.
Ir arriba